domingo, 22 de mayo de 2011

Sobre becas

En el BOE del sábado 21 de mayo se ha publicado el Real Decreto 708/2011, de 20 de mayo, que fija las condiciones para obtener becas y su cuantía. Son becas para bachillerato, FP y Universidad.

No es la convocatoria de becas, sino que presenta tales condiciones -básicamente, umbrales familiares de renta- y cuantías para el nuevo curso. 

Existen dos tipos de becas: del Ministerio de Educación y de la Comunidad de Madrid. La convocatoria de becas del Ministerio del presente curso 2010/11 fue por Orden EDU/1781/2010, de 29 de junio (BOE del 3 de julio).

Las becas de la Comunidad de Madrid, denominadas "becas de excelencia", se convocaron por Orden 4181/2010, de 30 de julio (BOCM del 24 de agosto).  Aquí encontraréis un resumen. No son incompatibles con las anteriores. El criterio de selección viene determinado por la calificación obtenida en la PAU.

jueves, 19 de mayo de 2011

El día E

El 18 de junio, sábado, será el día E: el Día del Español. Es un proyecto del Instituto Cervantes, en el que destacadas personalidades invitan a elegir la palabra favorita del español y a seguir un juego on-line, en el que el año pasado participarton más de 300 000 internautas. 

En 20Minutos podéis encontrar una breve introducción al proyecto.

martes, 17 de mayo de 2011

Cambio (transitorio) en la fase específica de la PAU

En el BOE de hoy se publica la Orden EDU/1247/2011, de 12 de mayo, por la que se modifica la Orden EDU/1434/2009, de 29 de mayo, por la que se actualizan los Anexos del Real Decreto 1892/2008, de 14 de noviembre, por el que se regulan las condiciones para el acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de grado y los procedimientos de admisión a las universidades públicas españolas.

En resumen, viene a plantear que los alumnos que se matricularon de Bachillerato antes de las nuevas adscripciones a diferentes áreas de conocimiento puedan presentarse a la fase específica con las materias de modalidad que estén cursando, o hayan cursado, para subir su calificación.

La carrera donde este problema se plantea especialmente es Psicología. Cabe suponer que las universidades tendrán que reordenar la tabla de ponderaciones de las materias, para el acceso a las distintas carreras.

sábado, 16 de abril de 2011

Metáfora, metonimia y sinécdoque

La metáfora, la metonimia y la sinécdoque son tropos. Un tropo es una forma de cambio: en los tres casos existe un término o plano real (aquello que se significa) y un término o plano imagen (nuestra forma de verlo: lo que utilizamos para significar.)  El lexema tropo lo encontramos en algunas palabras: heliotropo, fototropismo, entropía. En cuanto a la metáfora, su etimología también se encuentra en el griego: meta- (“más alla de”) y fora (“llevar”).

La metáfora es muy útil. Forma parte de nuestra forma de pensar, y nos permite hablar de algo por comparación, o más bien: identificación, con otra cosa más conocida. No es sólo una figura retórica: es, ante todo, una forma de pensamiento.

Tanto es así que a veces se lexicaliza (es decir: se incluye en el diccionario), y no percibimos la palabra como una metáfora. Ocurre, por ejemplo, cuando hablamos de “la falda de una montaña”, del “ratón de un ordenador”, o cuando “sacamos de quicio a alguien”.

La primera clasificación de la metáfora que encontramos es la diferencia entre metáfora pura e impura: en el primer caso, la metáfora aparece directamente;: en la segunda, aparecen tanto el término real como el imaginario.

En la metonimia tenemos una relación de contigüidad, de posesión, de grado o proximidad, de pertenencia a un mismo grupo, especie... Existen muy diversas posibilidades: causa por el efecto, efecto por la causa, el continente por el contenido, el lugar de procedencia por el producto allí producido, una cercanía física, etc. Así, si decimos, “tienes que poner la mesa” hacemos una metonimia: no ponemos la mesa, sino que ponemos encima de ella lo que sea necesario para comer; si decimos “ya he hecho la cama”, no hemos hecho ni fabricado ninguna cama, sino que hemos arreglado las sábanas; podemos tomarnos "una copa", y lo que hacemos es beber lo en ella contenido; etc.

La sinécdoque es un tipo particular de metonimia: consiste en la substitución de la parte por el todo, o el todo por la parte. Si decimos, “España ganó a Holanda”, hacemos una  sinécdoque. Cada país queda representado por una parte: la selección nacional. Si decimos, “el césped estaba en pésimas condiciones”, también. En ella, césped = campo de juego.

Para analizar una metáfora, metonimia o sinécdoque debemos, pues, examinar qué relación hay entre los términos real e imaginario: en el caso de la metáfora la razón (es decir: la relación) será de semejanza (y nótese: hay una cualidad en común que se destaca); si es una metonimia, el tipo de relación de contigüidad o cercanía (que puede ser física, pero también conceptual).  En la sinécdoque será necesario observar cuál es la parte y cuál es el todo. Y debe advertirse, de nuevo, que la “parte” puede ser una cualidad, que se destaca, del conjunto de cualidades que conforman el todo. En cierto sentido, es reduccionista.

Las nociones de metáfora, metonimia y sinécdoque son productivas. Estos conceptos se emplean en psicología (destaca especialmente Jacques Lacan), en antropología cultural (así: Claude Lévi-Strauss y Mary Douglas. Existen metáforas no verbales). Y, por supuesto, en lingüística (especialmente, aparte de en la teoría del lenguaje literario, en la lingüística cognitiva y en la teoría del discurso).

Es especialmente interesante el uso de la metáfora en el discurso político. George Lakoff, coautor del libro Metáforas de la vida cotidiana, realiza un análisis, por ejemplo, de las metáforas empleadas para justificar la Guerra del Golfo.

Las metáforas pueden matar. Y destruir al adversario político: en España, es usual (últimamente) decir que “un político ha dado un patinazo”; que “está intentando arañar votos”; “que echa cortinas de humo”; “que hay que enterrar el pasado”, "que está acabado"; que determinado acto "ha sido 'un torpedo más' en 'la línea de flotación' de la credibilidad y la confianza de la economía española"; etc.

Las metáforas de la vida cotidiana, al destacar una cualidad, son reduccionistas, e implican aspectos ideológicos, y de manipulación del receptor del acto comunicativo. Si alguien patina, será porque se ha equivocado; si alguien araña votos, será porque intenta salvarse a toda costa; si se debe enterrar el pasado, será porque ya no es importante; si hay un torpedo en la línea de flotación, será que alguien es suficientemente tonto (o suicida o malvado) como para dañarse a uno mismo (y, además, se emplea una metáfora de tipo militar). Las metáforas son eso, metáforas: formas de ver el mundo de las personas que las emplean. 

Corresponde al receptor de la comunicación comprender no ya sólo el mensaje, sino las razones del mensaje. Existe un refrán que dice, "dime con quien andas y te diré quien eres": ciertamente. Pero también: "dime cómo hablas, y te diré quién y cómo eres, y lo que quieres". Y lo que quieres que yo quiera.

sábado, 9 de abril de 2011

Poesía después de 1939 (II)

La diferencia entre una "poesía arraigada" y una "desarraigada" fue planteada por Dámaso Alonso para definir las corrientes poéticas tras la guerra civil. No tuvo en cuenta, sin embargo, otros dos movimientos: el del Grupo Cántico, que antes citaba, y el Postismo.

La Wikipedia define el Postismo de esta manera:

El postismo es un movimiento marginal —que no grupo—, cuyo nombre es la contracción de postsurrealismo (como puede leerse en el Segundo manifiesto, aparecido en La Estafeta Literaria, número especial de 1946 y firmado por Eduardo Chicharro Briones, Carlos Edmundo de Ory y Silvano Sernesi), pero que en un principio quiso significar "el ismo que viene tras todos los ismos"; con esta denominación querían decir que este movimiento venía a ser la síntesis de todas las vanguardias literarias precedentes.

(La Estafeta Literaria era la revista literaria del Ateneo de Madrid.)

Fue el único movimiento poético, muy minoritario, que continuó la efervescencia de las Vanguardias; aparte de los movimientos vanguardistas, en la literatura española encontraron inspiración en el Barroco, en Valle-Inclán y en Ramón Gómez de la Serna.

De estos autores podemos destacar a Carlos Edmundo de Ory. Nacido en Cádiz (1923), se trasladó a Madrid en 1942; a partir de 1955 vivirá en Francia.  Muere el 11 de noviembre de 2010.

Una buena introducción a su poesía es la antología Metanoia, elaborada por Rafael de Cózar (1978). El título corresponde a una palabra griega de la retórica, traducida por “conversión” o "corrección": supone un cambio de enfoque, en el cual se vuelve sobre lo dicho, reduciendo su intensidad, o bien expandiéndola.

La etimología de la palabra incluye el prefijo "meta" (más allá de) y un lexema que expresa la mente y el conocimiento (cfr., por ejemplo, con "gnosis"); hace referencia a una anagnórisis (es decir: a la súbita comprensión de lo que ocurre), a la noción central de catarsis, de transformación ligada a una expansión del conocimiento.

Una poesía de Carlos Edmundo de Ory:

Hipérbole del amoroso

Te amo tanto que duermo con los ojos abiertos.
Te amo tanto que hablo con los árboles.
Te amo tanto que como ruiseñores.
Te amo tanto que lloro joyas de oro.
Te amo tanto que mi alma tiene trenzas.
Te amo tanto que me olvido del mar.
Te amo tanto que las arañas me sonríen.
Te amo tanto que soy una jirafa.
Te amo tanto que a Dios telefoneo.
Te amo tanto que acabo de nacer.


 Más poemas de Carlos Edmundo de Ory aquí.

Un poema de José Hierro

Canción de cuna para dormir a un preso

La gaviota sobre el pinar.
(La mar resuena.)
Se acerca el sueño. Dormirás,
soñarás, aunque no lo quieras.
La gaviota sobre el pinar
goteado todo de estrellas.
Duerme. Ya tienes en tus manos
el azul de la noche inmensa.
No hay más que sombra. Arriba, luna.
Peter Pan
por las alamedas.
Sobre ciervos de lomo verde
la niña ciega.
Ya tú eres hombre, ya te duermes,
mi amigo, ea…
Duerme, mi amigo. Vuela un cuervo
sobre la luna, y la degüella.
La mar está cerca de ti,
muerde tus piernas.
No es verdad que tú seas hombre;
eres un niño que no sueña.
No es verdad que tú hayas sufrido:
son cuentos tristes que te cuentan.
Duerme. La sombra toda es tuya,
mi amigo, ea…
Eres un niño que está serio.
Perdió la risa y no la encuentra.
Será que habrá caído al mar,
la habrá comido una ballena.
Duerme, mi amigo, que te acunen
campanillas y panderetas,
flautas
de caña de son vago
amanecidas en la niebla.
No es verdad que te pese el alma.
El alma es aire y humo y seda.
La noche es vasta. Tiene espacios
para volar
por donde quieras,
para llegar al alba y ver
las aguas frías que despiertan,
las rocas
grises, como el casco
que tú llevabas a la guerra.
La noche es amplia, duerme, amigo,
mi amigo, ea…
La noche es bella, está desnuda,
no tiene límites ni rejas.
No es verdad que tú hayas sufrido,
son cuentos tristes que te cuentan.
Tú eres un niño que está triste,
eres un niño que no sueña.
Y la gaviota está esperando
para venir cuando te duermas.
Duerme, ya tienes en tus manos
el azul de la noche inmensa.
Duerme, mi amigo…
Ya se duerme
mi amigo, ea…

De Tierra sin nosotros  (1947)

Y otro de Antonio Colinas

Nocturno

Duermes como la noche duerme:
con silencio y con estrellas.
Y con sombras también.
Como los montes sienten el peso de la noche,
así hoy sientes tú esos pesares
que el tiempo nos depara:
suavemente y en paz.

Te han llovido las sombras,
pero estás aquí, abrazando en la almohada
(en negra noche)
toda la luz del mundo.
Yo pienso que la noche, como la vida, oculta
miserias y terrores,
más tú duermes a salvo,
pues en el pecho llevas una hoguera de oro:
la del amor que enciende más amor.

Gracias a él aún crecerá en el mundo
el bosque de lo manso
y seguirán girando los planetas
despacio, muy despacio, encima de tus ojos,
produciendo esa música
que en tu rostros disuelve la idea del dolor,
cada dolor del mundo.

Reposas en lo blanco
como en lo blanco cae en paz la nieve,
duermes como la noche duerme
en el rostro sereno de esa niña
que todavía ignora
aquel dolor que habrá de recibir
cuando sea mujer.

Otra noche,
la nieve de tu piel y de tu vida
reposan milagrosamente al lado
de un resplandor de llamas,
del amor que se enciende en más amor.
El que te salvará.
El que nos salvará.


Una interpretación de Sepulcro en Tarquinia.  Y una crítica.

Y una poesía recitada por el propio Colinas: